La experiencia que compartimos — El sentido, la vida y el universo que se mira
El 14 de febrero de 1990, la Voyager 1 estaba a unos seis mil millones de kilómetros del Sol, más allá de la órbita de Neptuno y dejando atrás los planetas, cuando su cámara giró para tomar una última serie de imágenes. Carl Sagan había insistido durante años en esa toma, contra ingenieros que no le veían valor científico y temían dañar una cámara apuntada tan cerca del Sol. En el cuadro que llegó, la Tierra ocupa menos de un píxel: un punto de luz pálida atrapado en un rayo de sol disperso. Nada podía medirse en el Punto Azul Pálido que no se hubiera medido mejor desde más cerca. La foto existía para ser vista y, después, para ser mostrada. …