Fernanda del Carpio — La Rectitud, el Orden, y el Precio de Tener Razón
Los lectores de Cien años de soledad suelen archivar a Fernanda del Carpio bajo la insoportable y seguir de largo. Es un reflejo comprensible y una pequeña cobardía, porque es el personaje del libro cuya conducta resulta más fácil de defender sobre el papel. Mantiene la casa limpia. Protege el apellido. Impone el luto, la decencia, los horarios, el rezo. Casi todo lo que hace puede justificarse con un principio, y casi todo lo que hace produce daño. Gabriel García Márquez la construyó como una máquina para demostrar que ambas cosas son compatibles. …