
Being There — Narrativa, Inocencia, y la Magia de las Agendas
Los últimos dos minutos de Being There, la película de Ashby, contienen la tesis del filme—y la mayoría del público se los pierde. Los créditos ruedan mientras la audiencia ya se va, ya calcula dónde estacionar, ya se desconecta de lo que creía era una sátira ligera sobre un idiota suelto en los pasillos del poder. Pero esos últimos segundos son donde la película deja de ser cómica y se vuelve algo más oscuro: la destilación perfecta de cómo la narrativa, no la verdad, se convierte en la fuerza organizadora última de la creencia humana. …