La resistencia es inútil — Sobre la hidra de la historia
Los historiadores de la República de Weimar tienen la costumbre de fechar su muerte más de una vez — 1929, cuando llegó el crac; 1930, cuando el gobierno parlamentario dejó de funcionar en la práctica; 1932, cuando el desempleo superó el treinta por ciento; 1933, cuando una cancillería que se suponía contenible resultó irreversible. Las fechas se multiplican porque ninguna, por sí sola, explica el colapso entero; cada una era una cabeza, y cortarla no mataba a la bestia. Un siglo después se ha vuelto común sentir que atravesamos alguna recombinación de esos mismos años — no como repetición literal, porque nada se repite literalmente, sino como una forma que recurre bajo nombres nuevos. Es la hidra de Lerna que cuenta Apolodoro, la que hace crecer dos cabezas por cada una cortada, hasta que Yolao, compañero de Heracles, aprende a cauterizar cada muñón con fuego antes de que nazca la siguiente. La comparación no es un adorno. Plantea un problema real: ¿qué significa resistir frente a una estructura que se regenera a partir de la oposición misma? …