
El nuevo mercado laboral
En La hojarasca, García Márquez describe un pueblo que la United Fruit Company convirtió en un hervidero de actividad: había trabajo para todos, excepto para el narrador. La bonanza llegó desde afuera, ignoró a los de adentro, y cuando se fue, dejó una hojarasca — desechos humanos que el mercado había producido y ya no necesitaba. El libro es de 1955. La figura sigue siendo exacta. El mercado laboral moderno no se rompió de un día para otro. La crisis se venía acumulando en capas: la automatización del trabajo de oficio, el adelgazamiento del contrato implícito entre empleador y empleado, la aceleración que empezó con el transistor en 1947 y no ha parado. La mayoría la descubrió como se descubre una gotera lenta: no en el momento en que empezó, sino cuando ya era imposible ignorarla. …






