El problema con los héroes — Modelos a seguir, estatuas y la otra opción
En los textos escolares con los que crecí, Simón Bolívar no era un hombre. Era una secuencia. Juró en el Monte Sacro de Roma, cruzó los Andes con un ejército andrajoso en 1819, ganó en Boyacá, liberó cinco naciones y murió traicionado. Cada pueblo tenía una plaza con su nombre y una versión en bronce de él a caballo. No tenía más cuerpo que la estatua, ni más dudas que las que la historia ya había resuelto a su favor. …