Borges y las ficciones que habitamos — Ideas, posibilidad y las imágenes que fabrican las máquinas
En el prólogo de El jardín de senderos que se bifurcan (1941), la primera mitad de lo que luego sería Ficciones, Jorge Luis Borges escribió: “Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario.” Varios de los cuentos que siguen hacen exactamente eso. Reseñan novelas que nadie escribió, anotan enciclopedias que nunca se imprimieron y ofrecen la bibliografía de un autor que no existió. …