Los Dos Picassos — Belleza, Maestría y el Coraje de Volverse Irreconocible
Durante años, Picasso fue una molestia privada. ¿Cómo podía un hombre al que todos llamaban genio haber pasado la vida pintando caras en el lugar equivocado, cuerpos que parecían doblados antes de ser vistos? La objeción no era sofisticada; era casi infantil. ¿Por qué nunca pintó algo bello, algo completo y legible, algo parecido a Rembrandt? Era fácil aceptar el veredicto de la historia mientras uno sospechaba, en silencio, que la historia había confundido la dificultad con la grandeza. …