
La Ingeniería del Deseo — Bernays, el Espectáculo y la Guerra de Narrativas
A principios del siglo veinte, la publicidad hacía una afirmación simple: este producto cumple esta función. Un jabón limpiaba; un automóvil transportaba; un cigarrillo era tabaco enrollado en papel. La transacción era racional, casi mecánica. Pagabas por utilidad. Luego llegó Edward Bernays, y todo cambió. Bernays era un emigrado vienés, sobrino de Sigmund Freud, y llegó a América con un conocimiento peligroso que heredaba del trabajo de su tío: los humanos no somos actores racionales que decidimos entre utilidades. Somos recipientes de impulso irracional, de deseo inconsciente, de vergüenza no examinada. Somos, en cierto sentido, predecibles precisamente en nuestra irracionalidad. …








