El libro Technofeudalism: What Killed Capitalism de Yanis Varoufakis me puso a pensar en el Minotauro, pero al mismo tiempo no pude evitar pensar en Kirtimukha. Decidí escribir un texto comparando los dos mitos y cómo se relacionan con el capitalismo.
Capitalismo: ¿monstruo laberíntico o hambre eterna?
A lo largo de la historia, los sistemas económicos han sido comparados con grandes fuerzas de la naturaleza, máquinas de guerra u organismos vivos. Pero si acudimos a la mitología, dos figuras se destacan como metáforas poderosas del capitalismo moderno: el Minotauro, un monstruo acechando en un laberinto inescapable, y Kirtimukha, un rostro que se devora a sí mismo y que nunca desaparece.
¿Cuál de los dos representa mejor al capitalismo de hoy?
El Minotauro: un sistema que puede ser vencido
El Minotauro, mitad hombre, mitad toro, está atrapado dentro de un laberinto diseñado por Dédalo. Cada año se le sacrifican jóvenes atenienses para sostener su existencia. Esto encaja con una visión del capitalismo como un sistema que atrapa a la gente en ciclos de trabajo, deuda y consumo — alimentándose del esfuerzo humano para sostenerse.
Pero el Minotauro no es inmortal. Teseo mata a la bestia y escapa del laberinto con la ayuda del hilo de Ariadna, sugiriendo que el capitalismo también podría ser derrotado o evitado — si la gente encuentra el camino correcto hacia fuera.
Si el capitalismo es el Minotauro, el mensaje es uno de resistencia y triunfo eventual: el sistema, por monstruoso que sea, no es eterno.
Kirtimukha: un sistema que se vuelve sagrado
Kirtimukha, en cambio, es un monstruo distinto. Creado por la ira de Shiva, está tan consumido por el hambre que empieza a devorarse a sí mismo. Pero en lugar de perecer, se convierte en un símbolo eterno — su rostro se coloca hoy sobre los templos hindúes para ahuyentar el mal.
Si el capitalismo es como Kirtimukha, entonces es un sistema que se alimenta de sí mismo: crisis, recesiones y fracasos solo alimentan su reinvención. No colapsa, sino que se vuelve parte incuestionada del mundo, algo a la vez temido y respetado.
A diferencia del Minotauro, Kirtimukha nunca es asesinado. En cambio, se integra en la estructura de la sociedad, convirtiéndose en una presencia sagrada e indiscutida.
¿Qué metáfora le queda mejor al capitalismo?
Ambos mitos iluminan verdades distintas sobre el capitalismo:
- Si el capitalismo es el Minotauro, entonces es un sistema monstruoso que atrapa a las personas, pero que puede ser derrotado con las herramientas correctas.
- Si el capitalismo es Kirtimukha, entonces es una fuerza autoconsumida que no puede ser destruida, solo aceptada y adaptada.
Quizás el capitalismo empezó como el Minotauro — algo que la gente temía y quería vencer —, pero ha evolucionado hasta convertirse en Kirtimukha, una fuerza tan arraigada en el mundo que hoy se la ve como una estructura permanente e incluso necesaria.
La verdadera pregunta es: ¿seguimos intentando escapar del laberinto, o ya empezamos a venerar al monstruo sobre las puertas del templo?
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